jueves, 29 de mayo de 2014

TROZOS DE PORCELANA I

Antonio J. del Puig


 I
Voy junto a mi amor
Preparado para sentir
El más profundo de los dolores.
Caminamos despacio,
Cruzamos la puerta
Con un ramo de flores
Entre las manos.
Empezamos a subir la pendiente
Muy lentamente,
Vemos la gran Cruz
Que domina todo el campo santo.
Seguimos subiendo la pendiente.
Hay muchas tumbas a nuestro alrededor
En el más profundo de los silencios,
Y enhiestos cipreses hacia lo alto,
Pasamos junto a una iglesia
Que está cerrada y muda,
Y seguimos subiendo.
Vamos muy despacio,
Pero seguimos subiendo.

Cuando llegamos al lugar,
Nos cogemos de la mano fuertemente,
Aparecen las lágrimas
Junto a los recuerdos.
Rezamos juntos una oración
Y nos fusionamos en un solo cuerpo.

Dejamos las flores sobre la lápida
De mármol negro
Que mañana estarán marchitas
O que el viento arrastrará
Hacia donde quiera.
Decoración efímera
Ante los restos de lo eterno
Entrelazados como la raíces de una sola planta
Bajo la tierra,
Sentimos juntos el infinito dolor,
Más intenso, más profundo,
Más real que ninguna otra sensación
Producida por un libro,
Un viaje a una ciudad.
La vida se inclina humilde
Como un retraso del porvenir.

Este es el dolor supremo
De todos los dolores.
El Amor consuela
Más que ningún verso,
Más que ningún ballet,
Más que ningún cuadro,
Más que ninguna música.
El Amor, mi amor, da fuerzas
Para seguir luchando contra el dolor.
Y, al volver, al bajar otra vez
La empinada pendiente,
Hay una esperanza desconocida
Dentro del corazón.

De su libro, "Trozos de Porcelana"




© Antonio J. del Puig. Todos los derechos reservados. All rights reserved.


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