Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Libro "Aires Murcianos". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro "Aires Murcianos". Mostrar todas las entradas

martes, 24 de junio de 2014

Aires Murcianos de Vicente Medina Tomás - Tóico



Érase una vez…., así comenzaban, la mayoría de los cuentos infantiles que recuerdo de mi infancia. Aunque hoy, no voy a hablar de cuentos infantiles, pero si, de una historia que se repite día a día, año tras años y siglo tras siglo, en todo el mundo desde sus comienzos y que seguirá repitiéndose, por los siglos, mientras el ser humano habite la tierra. Es la historia de un primer amor de adolescencia, ese que nunca se olvida, el despertar de los sentimientos, en la inocencia de la juventud. Ese que tantas ilusiones nos hizo sentir y por el que juremos amor eterno. Ese amor que casi siempre se acaba perdiendo, que solo vivirá en nuestro recuerdo para siempre.
     Esta historia, tiene nombre propio Vicente y Rufina, dos jóvenes ambos vecinos del mismo pueblo, habían crecido a pocos metros el uno del otro. Al llegar a la adolescencia, comenzaron a surgir los sentimientos entre ambos, hasta que llego el día en que se declararon su amor y como tantos otros jóvenes, se juraron amor eterno, deseando pasar sus vidas, el uno junto al otro. Este hecho hizo que el joven quisiera plasmar, en forma de poemas, lo que su corazón sentía por la muchacha. Pero, el destino, no iba a estar de su parte, los años pasaron y Vicente, se marchó como voluntario a hacer el servicio militar, a otra ciudad y más tarde a otro país. Mientras su amada permanecería en el pueblo, que les vio crecer, el mismo que fue testigo de su amor. Quizás la ausencia del muchacho disminuyo el amor de la chica, quizás los malos consejos que ella recibiera de sus allegados, ¿Quién sabe que paso por la cabeza de Rufina, durante la ausencia de su amor?, lo cierto, es que después de tantas promesas, ella no espero su regreso, comenzando las relaciones con otro hombre, con el que pronto se casaría. Un año después la joven moriría de sobreparto. Vicente su amor de juventud, sintió en el alma esa perdida. 
     Esta historia de amor adolescente, como tantas otras que sucedieron y otras que sucederán, habría quedado en el olvido, de no haber sido protagonizada por un escritor, el poeta, dramaturgo y editor murciano Vicente Medina Tomás y de su primer amor de adolescencia por Rufina Crevillén. El poeta inmortalizo en sus obras este primer amor, que no olvidaría en toda su vida. Por eso hoy sabemos de su existencia, al igual que sabemos el sentimiento que le embargo, cuando se entero de la muerte de Rufina, este sentimiento lo inmortalizo en su libro, "Aires Murcianos", con su poema "Tóico".
     Han pasado más de cien años, desde que esto sucediese, ninguno de los que hoy leemos y conocemos, sobre estos personajes habíamos nacido, pero nosotros moriremos y esta historia se seguirá conociendo por las generaciones venideras. Una historia inmortal, como lo es la inmortalidad del escritor.


Tóico

Morenica tenía la cara,
Negricos los ojos….
Me espreció por pobre,
Me tenía en poco….
Pa saber lo que yo la quería,
¡yo solico, solo!
Pa ella, yo, naïca…..
¡y ella, pa mí, tóico!
Morenica tenía la cara,
Negricos los ojos…..
Ahora es un pobre puñäo de güesos
Que está enterraïco dentro de aquel hoyo…
Naïca pa´l caso… naïca pa´l múndo…
¡manque es, pa mí, tóico!



sábado, 12 de mayo de 2012

Aires Murcianos de Vicente Medina Tomás - Las enramá

La enramá


I


¡No tié enjamás perdón Mariá Dolores
Y anguna ves le pedirá Dios cuenta!
Al pobre de Juanico
de aquí pa allá lo lleva,
abora con esprecios
Y aluego con risicas embusteras,
Y está el zagal, por su querer, que páece
falto de la caëza…

¡Lástima que lo mesmo que de hermosa
Mariá Dolores de variable sea!
¡Lástima que Juanico, que es tan bueno,
tanto y tanto la quiera!....
Y no hay que esperanzarse

en que el zagal su desengaño vea:
cá ves está más loco,
ca esprecio que recibe, más le ciega;
cuanti menos está por él la moza,
el mozo más y más está por ella.
Tos ven esto más claro
que el agua de la fuente de la sierra;
tos, meno él, comprenden
que equivocó la senda….
Y tos lo mesmo l´icen
y tóico lo mesmo le aconsejan:
<<Déjatela, que pierdes el trebajo
sembrando en esa tierra.>>
Y aburrío lo tién. Dista le sacan
coplas que lo encangrenan;
coplas que á su querer y á su pesáombre
van arrimando leña;
coplas maliciosicas
de retintines llenas,
que no le abren los ojos
¡y abren el corazón, ande se le entran!
Miá la que le cantaron,
que amargarle debió más que la tuera,
anoche cuando el probe, como siempre,
rondaba esalentäo dando vueltas,
sin que Mariá Dolores
se asomara á mirarlo, tan siquiera:

Busca ande te hagan laïco
y ande te traten mejor,
que esa es una lumbrecica
que a ti no te dá calor.

Vicente Medina
Aires Murcianos

Vicente Medina Tomás. Biografía