Para Antonio J. del Puig
“Son tus ojos de cielo
Azules como el mar.
Son tus ojos un espejo
Donde yo me quiero mirar.
Tu boca, de un rojo intenso,
Como una fresa al besar.
Eres, mi niño, un cielo
Al que yo no dejo de amar.”
(Anar Rodríguez)
(Anar Rodríguez)
© Anar
Rodríguez. Todos los derechos reservados. All rights reserved.
Cuando se ama, no importa el color de los ojos.
ResponderEliminarCuando se ama, no importa el color del cielo ni del mar.
Cuando se ama, solo importa el espejo donde te quieres mirar.
Hermoso poema.
Muy cierto José María, realmente no importa el color de los ojos, aunque sea cual sea el color de esos ojos, se convertirán en el espejo mas hermoso para mirarse. Me alegro que te halla gustado. Saludos
ResponderEliminar