viernes, 11 de mayo de 2012

Félix María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala

Nacido en Laguardia, Álava, el 12 de octubre de 1745 y fallecido en la misma localidad el 11 de agosto de 1801
Perteneciente a una familia noble y rica, desde joven heredó cinco villas. Curso derecho en la Universidad de Valladolid, donde no llego a concluir la carrera. Fue director del Seminario de Nobles de Vergara y formó parte de la Sociedad Bascongada de Amigos del País, fundada por Peñaflorida, donde leyó sus primeras fábulas.
Conocido por su obra: Las Fábulas en verso castellano, escritas para que sirvieran de lectura a los alumnos del Real Seminario Bascongado, 157 fábulas distribuidas en 9 libros. En 1781 se publicaron en Valencia los cinco primeros libros con el título Fábulas en verso castellano, y en 1784 se publicó en Madrid la versión completa, titulada Fábulas morales, influenciado por los grandes fabulistas Fedro, Esopo, La Fontaine y John Gray.
Adquirió afición por la crítica mordaz contra la política y la religión, y cierto espíritu libertino y escéptico; se burló de los privilegios y llegó a rechazar un alto cargo en la corte que le ofreció el conde de Floridablanca. También compuso poesía erótica.
Considerado junto con Tomás de Iriarte el mejor de los fabulistas españoles, con quien tras una larga amistad, mantuvo disputas y polémicas que duraría toda su vida. Las rencillas surgieron cuando habiendo publicado en 1781, Samaniego su primera colección de fábulas, Iriarte publico la suya en 1782 como la primera colección de fábulas enteramente originales, hecho que irritó a Samaniego al haberla publicado un año antes. Samaniego publicó anónimamente el folleto satírico Observaciones sobre las fábulas literarias originales de D. Tomás de Iriarte 1782, y la rivalidad se desató ente ambos escritores, con tal violencia que ha pasado a la historia de la literatura.

La serpiente y la Lima.

En casa de un cerrajero
Entró la serpiente un día,
Y la insensata mordía
En una lima de acero.
Díjole la lima: - El mal,
Necia, será para ti.
¿Cómo has de hacer mella en mí,
Que hago polvo el metal?
Quien pretende sin razón
Al más fuerte derribar,
No consigue sino dar
Coces contra el aguijón.

Fábulas de Samaniego

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