sábado, 7 de junio de 2014

LA HERENCIA DE MNEMOSYNE – Primer poema del agua


El Primer poema del agua tiene un carácter de masa indiferenciada, representando l a infinidad de lo posible, “¡Qué  sea regada la ley de la existencia…/ por el fedríaco templo albeado,” contiene todo lo virtual, todas las promesas de desarrollo y todas las formas de reabsorción, teniendo el agua un poder de purificación y regeneración.

Aguas superiores de temible inclemencia,
De la melantina ciudad, labios sapientes:
Probad vuestro furor por el confuso presente
De los desiertos valles, de la malvada ciencia.

¡Qué sea regada la ley de la existencia
desde las altas peñas graves y dolientes,
por el fedríaco templo albeado, inocente,
destruido una noche por su omnipotencia!

¡Sea mezclada el agua con sangre en caterva!
Amargo océano, abjurado asesino,
La roca hecha agua por la lucha acerva;

Muestra, en el terror de tu hondo remolino,
El oráculo final del baño de tu sierva,
Pues sólo una gota basta al buen peregrino.

 De su libro, “ La Herencia de Mnemosyne”


© Antonio J. del Puig. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

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