domingo, 15 de junio de 2014

La ciudad en llamas - Poema I



I

Goza, dulce amigo,
Ve cómo el tiempo pasa furtivo
Y acaricia nuestras sienes
Envejecidas y calmas,

Goza del suave céfiro
De este atardecer ligero
Que conmueve al alama cansada
Y consuélate cuando llegue
El dócil crepúsculo .

Pídele a la escultura de Hebe,
Que está escondida entre jazmines y petunias,
Detrás de aquellas rocas,
Cerca de la cascada
De cristalinas aguas del Penteo,
Que te sirva una copa de delicioso néctar,
Y apura tu copa con la dulce ambrosía
Para que se humedezca tu boca.

Escucha la leve melodía
De la siringa de Pan,
Mientras tus ojos miran
A la inmovilidad de las montañas
Y a la dulce cadencia de la mar.

Los antiguos templos de otras épocas,
Impávidos, vacíos y en ruinas
Nos cuentan la historia de la ciudad,
En el reposo ahora hallado.

Goza, dulce amigo,
De este momento
En el que todo es paz,

Y quietud, y serenidad.


De su libro, "La Ciudad en Llamas"


© Antonio J. del Puig. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

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